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Vivir con pasión

 


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Soy consciente de que como civilización nos encontramos en un momento en que solo saldremos adelante si todos participamos de este cambio de sociedad que el Planeta nos pide a gritos. Cada uno en su lugar. Somos partes de un todo y cada uno tiene su propia misión.


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Parece mentira que todo esto que ocurrió hace tan solo unos pocos meses y tambaleó los cimientos sociales, económicos, humanos y culturales, no nos haya hecho recapacitar como sociedad para cambiar el rumbo que seguimos y sabemos que nos está dañando a la naturaleza.

Desde el primer minuto de la charla, me sentí muy cómoda, percibía cómo escuchaba el público y cómo me acogían. Me hicieron ser yo misma, natural, mi auténtico yo salió.
Mi pasión por la vida, por las cosas que hago, por lo que creo, por lo que lucho…

Solo os puedo adelantar que conforme iba escribiendo, la niña protagonista a quien os la presenté en el primer capítulo, cobró vida de verdad. Ella necesitaba otro capítulo y otro y otro…, ella diseñó la historia. Ahora tengo mi mente en estas últimas tareas que os enumeré en el párrafo...

Y en medio de tal amalgama de recuerdos y sensaciones, con este final -que en realidad es un inicio- cercano en potencia, y liberándome de la vorágine del mundo en estas semanas navideñas, me evocan un par de reflexiones que aquí os las dejo por si os aportan algo:

Comienzo con una colección de cuentos que les voy a escribir. Confío que este verano, con la confluencia de elementos sanadores: sol, mar y viento, nazca el primer libro de la saga.
Y ahora para vosotros, seguidores de mi blog, os brindo el inicio del primer capítulo del primer tomo...


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Es un periodo de emocionarse día tras día, pensamiento tras pensamiento, logro tras logro, reto tras reto.
Es muy intenso el sentir. Muy profundo. Cada sensación parece tatuar con fuerza mi alma. Un tatuaje que no se borrará jamás. Es una huella de identidad.

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