Karmenka, yo voy a cuidar los glaciares

A veces la mente está en otro lugar, como lejana, fuera de tu cuerpo. Anda viajera entre las preocupaciones, el tratar de entender las propias cosas que tiene la vida y aceptarlas y saber verlas siempre como piezas de un puzle que poco a poco van encajando y apuntan a un resultado final lleno de sentido. 

En uno de estos momentos, se presentan dos jornadas intensas de divulgación en las que tengo que impartir cinco conferencias. Varios cientos de escolares y jóvenes de entre 8 y 17 años, agrupados según diferentes edades. En Cabanillas del Campo y en Guadalajara. Los artífices de todo ello, Maite y Jose. Afiliados de GLACKMA que nos conocieron por el programa que Iñaki Gabilondo nos hizo en Islandia. Tras verlo, entraron en nuestra web y sin dudarlo no solo se afiliaron, vinieron además al IV encuentro de la Asociación que realizamos en la provincia de León. 

Y, ¿qué pasó después? Aprendieron más de lo que hacemos y les encantó especialmente la parte de divulgación. Ellos son profesores y muy comprometidos con la verdadera educación ambiental, la que está llena de valores, la que motiva a los pequeños y a los jóvenes… ¡¡Profesores por pasión!! Y sin dudarlo se pusieron manos a la obra, volcados con toda su energía y superando todos los obstáculos que iban apareciendo, para organizar estas jornadas. 

Antes de las vacaciones de Semana Santa, al finalizar el lunes, llego a casa de esta familia que me acoge tan maravillosamente. Con el esfumarse el sol tras el horizonte, parecía disminuir aún más mi ánimo en este momento en el que mi mente anda “preocupada”. Pero el sol vuelve cada día, y con él llega esa energía poderosa que te impregna por dentro y te hace sonreír. 

Cada conferencia, según las edades del público, fue diferente. Pero el mensaje  transmitido llevaba los mismos ingredientes: pasión, sinceridad y emoción. “¿Qué nos dicen los glaciares?”, tan sencillo como ese fue el mensaje. La realidad del planeta Tierra, lo que estamos encontrando tras veinte años de mediciones. Las conclusiones no se las tuve que contar yo, ellos mismos las dedujeron.

Preguntas y preguntas, curiosidades, ganas de saber más. Ojos bien abiertos para tratar de ver, cuánto más mejor. Caras expresivas, naturales. Sonrientes cuando los relajaba con alguna anécdota, de suspense cuando les hacía pensar, emocionadas cuando les tocaba el alma… 

Los profesores quedaron encantados, agradeciendo lo que les había dado… Pero yo me llevo mucho más. Ellos me llenaron a mí de algo muy difícil de explicar. Ese saber que estás dejando una huella positiva en el planeta Tierra. Esa fuerza -colmada de poder- se guarda en algún sitio interior, esperando para cuando sea necesario emplearla.

Termino con una frase que me dijo un pequeño de 8 años, al finalizar, mientras recogía el ordenador. Se acerca a mí y con total convencimiento me dice: “Karmenka, yo voy a cuidar los glaciares. Todavía no sé cómo, pero lo voy a hacer”. 

4 comentarios en “Karmenka, yo voy a cuidar los glaciares”

  1. Hola Karmenka,
    esos posos que vais dejando en nuestros jóvenes son muy importantes cuando vienen de vosotros, no dejéis de estudiar los glaciares ni de divulgar lo que aprendéis.

  2. Conociéndote, seguro que eso mismo dijiste tú el primer día que escuchaste hablar de los glaciares. Y ahora una vez al año te juegas la vida para cuidarlos.
    Es el destino.

    Enhorabuena Karmenka por tu trabajo de divulgación, y por todos!!

  3. ¡Me has hecho llorar con esa última frase del niño de ocho años! Se me ha puesto la piel de gallina, creo que sí hay esperanza. Eso es lo maravilloso de tí, por lo que has venido a este mundo, para traer contigo esa sensibilidad al resto que tanta falta nos hace. Tú haces que algo se mueva en nuestro interior, que empiece a rotar como el núcleo de la Tierra, que despierte sentimientos adormilados y volvamos a ver todo, con los ojos del niño que fuimos y creer en el futuro y querer hacer cosas buenas y pensar en los demás. Tú, mi ángel, eres eso y nosotros solo podemos agradecer a «Quien» quiera que lo haya hecho posible, que hayamos coincidido en espacio y tiempo para poder conocerte. Porque tú, nos haces mejores. ¡TE QUIERO KARMENKA!

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