Un astillero en toda regla

Artículo del Blog anterior, escrito el 2 de febrero de 2015 

En el último artículo que os hablaba del velero, corté la narración porque se hacia ya demasiado largo. Terminé transmitiéndoos mi sensación de falta de energía que percibía para continuar con las labores de rehabilitación del Tornado 31, una vez que llegó el final del verano y fui consciente de que todavía me quedaba trabajo para fines de semana de -al menos- otro año más. Y lo peor, el invierno se acercaba y el trabajo a la intemperie me iba a quedar muy limitado… Lo dejaba tapado con unos toldos, pero tan pronto empezaron las primeras lluvias un poco serias, me di cuenta de que no iba a ser suficiente.

Mi sensación era similar a la que sientes en una carrera de fondo cuando te faltan fuerzas para continuar. Te has esforzado al máximo, pero tienes esa percepción de haberte desfondado bastante antes de la llegada…

A mediados ya de octubre, subía uno de los fines de semana para continuar trabajando en mi “astillero” particular. Era la primera vez desde que me zambullí en esta aventura, que iba sin llevar en mente planificadas las tareas que intentaría sacar adelante esos dos días. Siempre preparaba una lista “interminable”, de la cuál iba afrontando uno u otro trabajo en función de la meteorología y de los problemas e imprevistos que me iban surgiendo.

Me encontraba extraña… por primera vez no fui capaz de proponerme nada de esa lista inacabable de tareas. “Huy, huy, huy… realmente la energía se me disipó”, pensaba para mis adentros. “No es normal… Y, ¿si no recupero esa fuerza para terminar la rehabilitación?”. Estas reflexiones pululaban por mi mente, cuando de repente me encuentro en la costa, junto al velero apuntalado en tierra… ¡¡¡Y no podía creer lo que veía!!!

¡¡¡Tremenda sorpresa!!! , ¡¡¡subidón de energía, de ganas de trabajar!!! De repente, se amontonaron en mi mente cien mil tareas para tratar de hacer ese fin de semana. ¿¿¿Qué había pasado???

Aquí os tengo que hablar de Jero, un amante de la navegación, a quien había conocido tan sólo unos meses antes, cuando andaba tratando de encontrar a alguien que me pudiera orientar con todo lo que es el tema de la maniobra y acastillaje del velero. Pues bien, Jero vio que el verano se me acababa y que me iba a meter en el invierno con el barco “abierto”, y me propuso preparar una especie de techado protegiéndolo un poco de las lluvias. Trabaja en creación e instalación de invernaderos y yo sabía que me lo proponía de verdad, pero sinceramente sentía apuro que se tuviera que meter en ese “fregado” y no me pareció correcto aceptarle la propuesta.

Con este inciso, supongo que ya os habéis imaginado la sorpresa con la que me encontré al llegar al velero, los pilares alrededor del barco para el cierre. En ese fin de semana instalamos el invernadero, un astillero en toda regla, o como a mí me gusta llamar a esa magnífica estructura ingenieril, “casita”. Porque realmente es posible trabajar dentro con unas condiciones muy favorables cuando fuera las inclemencias del tiempo me recuerdan constantemente que estamos en invierno.

Una nueva etapa comienza. “Ahora sí que lo acabaré enseguida y pronto comenzaré a surcar las aguas del Cantábrico”, pensaba para mis adentros.

6 comentarios en “Un astillero en toda regla”

  1. Qué bien que seguiste con la narración. Me encanta el relato y me inspira a hacer.
    Las ideas surgen una detrás de otra, encadenadas, con ilusión. Ahora entiendo lo que es el testigo de los sueños.

  2. Sigo tus andanzas desde hace mucho tiempo. Te aseguro que con tu historia podríamos hacer una película que movería conciencias, haría reaccionar a muchas personas, ilusionaría a todo el que la viera.
    No lo descartes. ¡Lo tienes todo!
    Un abrazo

  3. Conociendo el resultado final y leyendo ahora cómo fue esta historia, pienso que es digna de escribir con detalle, Karmenka. Ayudarías a muchas personas a luchar por lo que quieren.
    Un abrazo gigante

  4. Recuerdo esta etapa y todas las que vinieron después y nos ibas narrando con ilusión.
    Eres incansable, infundible, insistente, perseverante.
    Mujer ejemplar.

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