Revolución medioambiental

Diez días después de la celebración del Congreso GLACKMA en Gijón, me siento ante una hoja en blanco. A pesar del tiempo transcurrido, percibo cómo en mi interior las emociones tan intensas vividas están todavía pululando. No han logrado decantarse. Su potencia y frescura las mantienen buscando en mi alma su emplazamiento para poder instalarse y formar parte de ese pasado inolvidable y al mismo tiempo ser la fuente de energía en el futuro. Necesitan una ubicación especial. Con mi paciencia no será difícil dejarles tiempo para encontrar su peculiar rincón.

En medio de esa amalgama de sentimientos, ¿qué os puedo escribir? Hacer una descripción de lo ocurrido durante el fin de semana, era mi idea inicial. Quería que todos los que no habéis asistido, tuvierais las mismas sensaciones que los participantes. Sin embrago, según iba ordenado en mi mente, detalles para narraros, me di cuenta de que tendría que escribir una colección interminable de artículos. Y al finalizar la saga, el objetivo no estaría cumplido. Soy consciente de que no soy capaz de expresar lo que allí ocurrió, ni haceros partícipes de ello a los que no lo habéis presenciado. 

Fue magia. Un encanto especial y real. Era todo y no era nada. Cada detalle, cada persona del público, cada ponente… De verdad, que es imposible intentar describirlo. Lo que consiguiera con mis palabras, lo siento tan lejano de la realidad, que prefiero no detallar nada. Fue una especie de estallido de energía que alcanzó y penetró en cada uno de los allí presentes. E impregnó de tal forma que será inolvidable para todos y al mismo tiempo sé que nunca va a quedar olvidado en el pasado. Esa sensación personal que os describía al principio, dónde una especie de luzcecita busca ese sitio propio en nuestro interior -para alumbrar en el futuro- sé que forma parte de todos los allí presentes. Si tuviera que emplear una palabra, diría que fue, es y será, apoteósico.  

Por naturaleza soy muy agradecida de cada pequeño detalle, de cada diminuta aportación. No es momento, ni lugar de reconocer ahora. Allí se pronunciaron las palabras adecuadas. Además, soy consciente de que cada uno sabe lo que aportó y lo que es mejorable para el futuro según sus posibilidades. Sin embargo, siento que no sería justo cerrar este artículo -en el que no soy capaz de describir nada- sin reconocer la labor y dedicación de Carlos Caraglia, fundador de la productora audiovisual Earth360, por su trabajo impecable en la organización de este majestuoso evento. Gracias infinitas amigo, por tu pasión y perseverancia.     

Finaliza el evento. Se apagan las luces. Butacas vacías. Todo recogido. Silencio. Inmensidad de la Laboral de Gijón que acogió la magia del evento. Toca seguir adelante. Continuar con la misión que cada uno tenemos en el mundo. Por mi parte, seguir manteniendo GLACKMA, las estaciones de medición… sin financiación es una labor complicada. Maldito dinero mal orientado en nuestra sociedad.   

Sonrío. Me quedo con tantos abrazos sinceros recibidos, con tantas palabras de aliento, con tantas emociones compartidas… No conozco la derrota, solo la ilusión, persistencia y paciencia. La revolución industrial del siglo XIX nos sitúa hoy en el presente, con errores y aciertos. Sé que solo una revolución medioambiental en los próximos años, hará posible que sigamos viviendo los humanos en armonía con el planeta Tierra. ¿Seremos capaces de ello?

Sé que de manera imperativa hay que hacer llegar este mensaje a los jóvenes. Solo ellos -con nuestra guía- serán capaces de llevarla a cabo. Es una labor de todos. Cada uno de nosotros no somos nada, pero la población en el mundo está a punto de alcanzar los 7.700 millones. Y 7.700 millones de labores insignificantes, pueden crear una obra magnífica. Lo único que hace falta es remar todos juntos en la misma dirección y ser conscientes de que unidos podemos lograr lo que nos propongamos. El futuro está en manos de cada uno de nosotros. 

4 comentarios en “Revolución medioambiental”

  1. Un placer enorme conoceros y darte ese abrazo que tú haces tan cercano y cálido lleno del mismo amor que pones en el cuidado de la naturaleza.

    No había tenido tiempo de escribir hasta ahora por el frenético modo de vida que llevamos, pero os menciono constantemente y cuento lo vivido en Gijón, que me ha terminado de abrir los ojos.

    Quiero hacerme socia y seguir de cerca vuestro trabajo que considero tan importante para el futuro y presente.
    Hasta pronto

  2. Da gusto verte, escucharte y leerte, sigue por ese camino escogido por tí. Eres inspiración y todo amor, lo noté cuando nos abrazamos y esa sensación la llevaré conmigo hasta el fin de mis días. Un abrazo con el corazón y adelante maravillosa persona.

  3. Lástima no haber podido asistir. Sabes que contáis con nuestro apoyo y también con nuestra gratitud por esa labor que lleváis a cabo. Un gran abrazo. Gely

Deja un comentario